06/08/2021

Patria y Vida

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«Sacrificar una vaca no es noticia en el resto del mundo», pero en Cuba sí

En torno al 6% de los ganaderos camagüeyanos podrán comerse sus reses y comerciar con ella, según los cálculos de las autoridades. La provincia, históricamente la de mayor potencial para el sector, celebró por todo lo alto el fin de semana los primeros sacrificios y venta de carne de los guajiros que han cumplido con los requisitos gubernamentales que permiten disponer de sus reses una vez satisfechos los compromisos con el Estado.

Rubén Pérez Benítez, uno de esos campesinos, contó entusiasmado a la prensa local que se trataba de «un sueño hecho realidad» que impulsa a los trabajadores de su granja familiar a seguir esforzándose para tener excedente de nuevo el próximo año. «Es para los campesinos un orgullo poder sacrificar su animal para alimentar a la familia. Nosotros no hicimos nada extraordinario, incrementamos los animales en general y las hembras, además cumplimos con los 38.000 litros de leche que teníamos de contrato y con la carne de res también», explicó a Adelante.

En abril, el Gobierno anunció un paquete de 63 medidas con el fin de estimular la producción de alimentos que incluía, como medida estrella por lo esperado, la liberalización del sacrificio, consumo y venta de carne de res, así como de la leche. En mayo comenzó la evaluación de la actividad de los ganaderos en 2020 para dar las autorizaciones y, según Adelante, 600 ganaderos en Camagüey cumplen. Teniendo en cuenta que el pasado año las autoridades estimaron que unas 10.000 familias viven de la ganadería en la provincia, apenas un 6% de ellas están en disposición de vender sus excedentes. Una cifra, al menos, superior a la de Sancti Spíritus, donde no llegan al 1% los que cumplen con los requisitos.

El sábado fueron sacrificados, a bombo y platillo, los seis primeros ejemplares, pertenecientes a la cooperativa de créditos y servicios (CCS) José Antonio Echeverría, del municipio Camagüey, y la dirección de la Empresa Agropecuaria Triángulo Tres. En el «evento» se vendieron 3 libras de carne de res a cada una de las 358 viviendas de Los Pinos y se donó lo mismo a 15 familias vulnerables.

Pérez Benítez, de la finca El Sueño, contó que en su propiedad hay 120 animales, de los que 42 son vacas y que igual que él ha logrado este hito, otros pueden hacerlo si trabajan. «Todavía nos quedan siete animales por sacrificar en lo que queda de 2021 y lo vamos a hacer cuando queramos, es solo hacer la solicitud y en una semana a lo sumo ya está», se congratuló.

El diario Adelante también habló con Julio Cabrera, campesino y presidente de la cooperativa José Antonio Echeverría, consideró un «orgullo» que los campesinos hayan aportado 100 libras de carne de res con un precio acordado de 60 pesos la libra de carne, 20 la de ternilla y 15 de hueso rojo.

«Hay que ser eficientes y tener control sobre la masa para poder disfrutar los beneficios de las mismas. Tenemos que cambiar la mentalidad ahora. Son medidas revolucionarias dentro de la Revolución», clamó en un alarde redundante.

El propio diario oficialista admite en el arranque de la nota lo peculiar de que esta información tenga carácter noticioso. «Que los ganaderos sacrifiquen animales del rebaño para su consumo o comercialización no es noticia en el resto del mundo; pero como bien sabemos nuestro archipiélago está lleno de singularidades increíbles, inimaginables, encantadoras unas, y absurdas otras, ¿por qué no?», reza el texto.

La provincia de Camagüey, por su extensión y suelos, ha liderado el sector a lo largo de la historia. En 1953 se cifraron en 1.103.000 las cabezas de reses, el 27,4% del total del país. En 2020, sin embargo, había 600.000, un año en el que murieron 41.000, la mayoría por desnutrición.

Los datos del pasado año en el sector ganadero eran demoledores. En el primer semestre, la provincia registró la muerte de 17.000 vacas por desnutrición y una disminución del 30% de la producción de leche. A esto se le unió la baja natalidad, que provocó que hubiera 5.982 cabezas de ganado menos que el año anterior. Todo esto pese a que Camagüey con más familias adscritas a un proyecto del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), de la ONU, que se aprobó en 2016 y se extenderá hasta 2024 cuyo costo es de 50 millones de dólares.

El proyecto pretendía «promover el crecimiento sostenible del sector ganadero mediante el aumento de la producción y venta de leche y carne», ya que la actividad «una vez floreció en la zona» pero «ha decaído desde la década de 1990 debido a la falta de inversiones».

 

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