22/07/2021

Patria y Vida

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No tenemos ninguna razón por la cual lavarle el rostro al régimen

Fuente: cubanet.org

LA HABANA, Cuba. – Al romper el vínculo con los medios oficiales, el periodista Yoe Suárez se expuso a la represión con la que el régimen condena a quienes ejercen el periodismo independiente.

El joven, graduado en 2014 de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de La Habana, descubrió que el Gobierno lo había condenado cuando le prohibieron la entrada a la sede de la agencia Prensa Latina, donde cumplió su servicio social.

En conversación con CubaNet, el periodista de Diario de Cuba recuerda que no solo a él le aplicaron una medida restrictiva: quienes le permitieron entrar a su antiguo centro de trabajo, cuando aún no había cesado su contrato, también recibieron la condena oficial.

“Cuando terminé los dos años del obligado servicio social en Prensa Latina, solicité la baja; me la concedieron, pero debía ir un mes más a trabajar”, rememora el periodista.

“Durante el último mes en Prensa Latina muere Fidel Castro y publico mi opinión sobre el tema en los medios independientes; entonces me piden que deje de ir a la agencia y me prohíben la entrada (…). Un día entré para saludar a unas amistades; y quienes me permitieron el paso fueron castigados públicamente dentro de la redacción general de la agencia”.

Fundada en 1959, Prensa Latina es la agencia de noticias encargada de divulgar hacia el extranjero la información oficial del régimen cubano.

La prohibición de la entrada de Suárez a la empresa estatal donde se desempeñaba como periodista convirtió su renuncia en una expulsión por motivos políticos. Además, esta primera acción arbitraria fue el inicio de la espiral represiva desatada por el régimen contra él.

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yoe suares

Desafíar la represión

El Gobierno cubano sataniza a los medios independientes desde su monopolio informativo y propagandístico. Al linchamiento mediático de los periodistas independientes le ha antecedido el encarcelamiento, las confiscaciones de medios, los allanamientos de viviendas, las prohibiciones de salida al extranjero, las limitaciones a la libertad de movimiento y las intimidaciones contra familiares y amigos de los comunicadores.

Al unirse a los medios no controlados por el Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), Yoe Suárez se convirtió en blanco de tales acciones represivas.

“Cuando entro de lleno en el periodismo independiente ya había sido corresponsal de la cadena de televisión CBS News; también trabajé para la revista digital Cubaencuentro, y colaboraba con algunos medios no oficiales que se iniciaban en aquel entonces”.

Desde entonces, el periodista perteneciente a la Liga Evangélica Cuba comenzó a ser citado con frecuencia por la policía política, hasta que sus represores decidieron elevar el nivel de persecución policial.

“El 5 de febrero (de 2020) me citó la Policía para decirme que estaba regulado”, cuenta el periodista.

La regulación de salida del país establecida por el Gobierno cubano como método represivo viola la libertad de movimiento de los individuos. Según el Instituto Patmos, la lista de regulados por motivos políticos supera los 250 activistas y periodistas.

A la prohibición de salida del país aplicada contra Suárez sobrevino el secuestro, en mayo de 2020.

“Fui secuestrado a la salida de mi casa por dos agentes de la Seguridad del Estado. Me llevaron con los ojos vendados a una casa de la Seguridad próxima a donde vivo; es un lugar que no está declarado como una entidad, pero que lo es. En el interrogatorio una de las cuestiones con las que trataron de presionarme fue con la custodia de mi hijo. Ellos entienden que al no ser yo afín a lo que la Revolución predica, mi hijo está sujeto al mal ejemplo”.

El ataque contra el periodista se extendió a la familia. Su madre fue citada en dos ocasiones por oficiales de la policía política para que se presentara en estaciones policiales. En las entrevistas signadas por la intimidación, los oficiales pretendieron que la mujer persuadiera a su hijo de abandonar la labor periodística.

El suceso más reciente de represión contra la familia de Suárez fue a inicios de marzo. “Mi esposa fue citada a las oficinas de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería; allí fue presionada para que incidiera en mi camino profesional como periodista independiente”.

Suárez sabe que mientras empuñe su derecho a la libertad de expresión estará expuesto a la violación de sus derechos por parte del régimen. El carácter represivo del régimen es harto conocido por él y sus colegas.

“Quizás antes era más difícil (conocer) las violaciones contra nuestros derechos porque no había el actual acceso a la información, ni la rapidez para divulgarla. Nosotros sí tenemos herramientas para denunciar. Usemos eso. No tenemos ninguna razón por la cual lavarle el rostro al régimen. Cada vez que comentan una arbitrariedad en su contra, denuncien, denuncien y denuncien”, concluye el periodista.