18/07/2021

Patria y Vida

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Los posibles caminos de Prieto, Blanco y Rodríguez

Una de ellas es esperar el año y un día para aplicar a la residencia permanente en Estados Unidos al amparo de la Ley de Ajuste Cubano y tratar de ser escogidos por algún equipo en el draft amateur.

Pero para ello, por lo general las franquicias de MLB acuden a las universidades y high schools, por lo que ese camino se le hace complicado a Prieto y Rodríguez, al no estar vinculados a ninguna institución educativa.

Lo más factible para ambos es irse a un tercer país, como República Dominicana o Haití, donde es más rápido obtener la residencia y desde allí tramitar el permiso que los declare agentes libres.

Una vez concretado ese paso, podrían firmar en enero, cuando comience el período de contrataciones de agentes libres internacionales.

En su caso, al ser ambos menores de 23 años y tener menos de seis temporadas de servicios en las Series Nacionales de Cuba, estarían limitados en el bono que recibirían por firmar y comenzarían su andar hacia el mejor béisbol del mundo a partir de las Ligas Menores.

Pero con el aval de haber pertenecido a la selección nacional cubana y sus innegables habilidades, lo más probable es que se coloquen entre los primeros lugares del escalafón de los agentes libres internacionales, por lo que rápidamente serían escogidos por algún equipo.

Para Lázaro Blanco todavía hay oportunidades en el béisbol, aunque menores que las de Prieto y Rodríguez.

En su caso, mantenerse en el país a esperar la residencia es la opción más lógica.

Con su edad y sin una velocidad que le saque los ojos a los cazatalentos, es una utopía pensar que tiene futuro en las Grandes Ligas.

Sin embargo, si mientras espera su Green Card consigue tramitar un permiso de trabajo, podría irse a jugar a la liga invernal de Puerto Rico, que técnicamente es territorio estadounidense, y donde todavía podría tener éxito.

Para eso están los ejemplos de sus compatriotas Raúl Valdés y Yuniesky Maya, de 43 y 39 años, respectivamente, quienes todavía lanzan en la mucho más exigente liga invernal dominicana, donde son dos verdaderas leyendas.

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