25/07/2021

Patria y Vida

Noticias de Cuba y el mundo.

Los nuevos voceros contra el embargo

 

Dije “régimen violador de derechos humanos”, y para sostener esa afirmación sólo voy a relatar un ejemplo, ocurrido, precisamente, el pasado sábado en Puerto Padre, justo cuando en diversas ciudades del mundo, pedían a Biden levantar “el bloqueo a Cuba”.

“Usted estaba tomando fotos con el celular, y eso es (penado con) cárcel”, dijo un suboficial del Ministerio del Interior a una mujer en una cola frente a la Casa Farah, una tienda que, en el colmo del apartheid-político, vende equipos electrodomésticos como otras tantas tiendas venden mercancías por toda Cuba sólo a los cubanos que tienen dólares.

Imaginen los activistas castro comunistas o los que utilizados por los castro comunistas se manifestaron de buena fe en diversas ciudades del mundo que un policía se les hubiera encimado diciéndole: “Usted estaba tomando fotos con el celular, y eso es cárcel”.

Como consecuencia del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 que generó un estado de violencia en Cuba, desde el 1ro de enero de 1959 y hasta el día de hoy ha habido muchísimos cambios en Cuba; pero todas esas transformaciones, muchas obligadas por crisis económicas como la actual, han tenido un único objetivo: mantener el militarismo castro comunista en el poder.

Así, ocurrieron transformaciones como las ocurridas en el campo cubano, donde el Estado ese clan uniformado gobernando por decreto eliminó el latifundio particular erigiéndose en latifundismo estatal que, a la fuerza, hizo “proletario” al hombre rural haciendo llamar al agricultor “obrero agrícola”.

De esta forma, en Cuba dejamos de tener carne, leche, frijoles, arroz, plátanos, mangos y toda suerte de frutas, porque sabido es que un “obrero agrícola” no es un agricultor. Tampoco producimos “un vaso de leche para todo el que quiera tomárselo”, como admitió el propio Raúl Castro, quien, en otro rapto de sinceridad, también llegó a decir que estábamos “comiéndonos los mangos que sembraron nuestros abuelos”.

Si, yendo contra la letra de la Ley de libertad y solidaridad democrática con Cuba, el Congreso de Estados Unidos eliminara el embargo sin conseguir los objetivos que determinaron esa ley, millones de dólares entrarían a las arcas del militarismo castro comunista y con ese capital físico y en inversiones, ellos conseguirían:

  • Seguir el camino del socialismo y con él el sostenimiento de una burocracia parásita y culturalmente inculta.
  • Proseguir sin la menor discusión con el liderazgo impuesto del Partido Comunista y con todas las violaciones de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, no sólo de los cubanos, residentes y emigrados, sino también de naciones vecinas a la que trasladarían, como método de influencia, “el haber derrotado al imperialismo yanqui”.
  • Mantener la llamada “dictadura del proletariado” sobre el pueblo cubano y, con ese poder dictatorial, incentivar figuras de apartheid-político como “las calles son de los revolucionarios”, las “universidades son para los revolucionarios”, o como la que inculcan a los niños desde la más tierna edad, “pioneros por el comunismo, seremos como el Che”.

Todo ese discurso marcaría la continuidad de estereotipos o categorías sociales segregacionistas; frases que, más que retóricas, han constituido y constituyen hechos concretos de segregación, forzando, a través de más de medio siglo, una diáspora de cientos de miles de cubanos que hoy viven y han procreado en el exilio, menguando la nación, no sólo demográficamente, sino también en lo cultural y espiritual por desarraigo, dispersos por estos mismos lugares en que los hemos visto manifestarse cuáles “cubanos coloniales”, a decir de José Martí.

El Apóstol llamó “cubanos coloniales” a los sin fe en su patria, a quienes por imitativos y “flojera de carácter” definió como “iberófilos”, “galófilos”, los “yancófilos”; pero a esta altura del siglo XXI no encuentro un prefijo suficientemente descriptivo para anteponer a los “filos” de los cubanos que, echados de su tierra por el castro comunismo, o de rodillas ante la bota militar que en Cuba los obliga a pagar con dólares estadounidenses mendigados, piden públicamente al presidente de Estados Unidos que también se ponga de hinojos ante los pies que ellos lamen. Porque es demasiado pedir cuando Joe Biden no está ante Jesucristo.

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