23/07/2021

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Los asientos de los triciclos cubanos no son para sentarse

Cuando sintió el silbato del policía, Dayron pensó que se trataba de una revisión de rutina de sus papeles, pero lo que escuchó lo dejó confundido. «No puede llevar a nadie atrás en el triciclo», le dijo el agente señalando a la joven que viajaba en el asiento posterior del vehículo eléctrico. «Está prohibido por el Ministerio de Transporte, no es culpa nuestra», añadió el caballito.

La restricción busca impedir que los choferes particulares enmascaren la labor de taxistas simulando que transportan familiares o amigos. Al menos, eso es lo que respondió este jueves a 14ymedio un funcionario del Ministerio de Transporte, después de varios intentos por contactar telefónicamente con las oficinas de esa entidad vinculadas a las nuevas prohibiciones.

«Le hemos pedido a la policía que supervise porque sabemos que hay gente lucrando con la mensajería de mercancía o el traslado de pasajeros sin tener licencia para eso», explicó el directivo, que prefirió el anonimato. «Con esto de la pandemia hemos sabido de muchos choferes que están tratando de volar por debajo del radar de tener una licencia y en el caso de los triciclos tenemos numerosos reportes de que lo están haciendo».

«Como se trata de un vehículo que no consume gasolina, las ganancias pueden ser altas para el propietario y, al final, están sacándole partido a la situación de emergencia que vivimos»

El funcionario no supo decir el número ni el contenido de la resolución que dictamina la prohibición, pero detalló los motivos que han tenido para redoblar la vigilancia sobre los triciclos. «Como se trata de un vehículo que no consume gasolina, las ganancias pueden ser altas para el propietario y, al final, están sacándole partido a la situación de emergencia que vivimos».

Aunque el modelo de Dayron es de los primeros vehículos de este tipo que se vendieron a los privados en Cuba, y que incluye asientos en la parte posterior, desde hace varias semanas se encuentran a la venta también otros con caja de volteo a precios de entre 3.895 dólares y 6.900. Pero más allá de las diferencias en forma y costos, ahora todos están bajo el escrutinio policial.

«¿Para qué comercializan este tipo de triciclos con asientos si luego prohíben a la gente que use todas sus potencialidades?», se cuestiona Dayron. «Ya después de que uno gastó el dinero te vienen a decir que no puedes usar la totalidad que pagaste. Eso es un abuso y un absurdo porque ahora mismo casi no se están entregando licencias para trabajar de manera legal como mensajero».

En las oficinas de la Dirección Municipal de Trabajo de Plaza y Centro Habana confirman el retraso en las patentes de ese tipo. «Nosotros no estamos entregando ninguna licencia vinculada con temas de transportación», aclara una empleada de la oficina ubicada en la calle Zanja.

En agosto del año pasado el férreo control del Estado sobre las actividades por cuenta propia se suavizó con la eliminación de la lista de las 123 permitidas en el sector privado, una medida que llevaban años demandando los emprendedores, que recibieron el anuncio con satisfacción, aunque también cautela. La suspicacia ha ido creciendo en la medida que pasan los meses y la flexibilización sigue atrapada entre las demoras, la falta de información y la burocracia.

«Yo muchas veces tengo que transportar no solo lo que llevo a vender sino al dueño de la mercancía, pero según todo lo que han inventado no puedo»

Para obtener una licencia de transportista privado de pasajeros se exige la previa apertura de una cuenta bancaria fiscal, la tramitación con el gigante Fincimex, en manos de los militares, de la tarjeta para comprar combustible y que el vehículo reúna ciertas características técnicas, entre otros requisitos. Parte de esos trámites tienen semanas sino meses, de retraso por las restricciones del coronavirus.

Los requerimientos técnicos para los medios de transporte no encajan muy bien con los ligeros y peculiares triciclos: salida de emergencia, tener ubicados los asientos en la misma posición que el asiento del conductor o contar con iluminación suficiente.

«Como siempre, cambiaron la ley y luego vino una realidad que la superó», opina Luis Alberto Suárez, conductor de un triciclo que carga viandas y vegetales para el mercado de la calle San Rafael, en La Habana. «Yo muchas veces tengo que transportar no solo lo que llevo a vender sino al dueño de la mercancía, pero según todo lo que han inventado no puedo».

«Los triciclos se le fueron por delante al Ministerio de Transporte, ellos pensaban que iban a vender estos vehículos y la gente lo iba a usar nada más para lo que dicen los manuales», ironiza. «Pues ya yo los he visto hacer de ambulancia, de camión de mudada y no me extraña que hasta se vean bodas con novia de velo y todo encima de estas cosas. ¿Cómo van a prohibirlo?».

El funcionario del Ministerio de Transporte con el que habló este diario reconoce la tardanza. «La entrega de licencias para el traslado de pasajeros o de mercancías en La Habana está un poco retrasada y eso desestimula a muchos a seguir el proceso», advierte. «Los que ya tenían una patente pueden seguir haciendo su trabajo bajo el nuevo marco regulador de la actividad».

Mientras la burocracia va a pasos lentos, los conductores de triciclos, especialmente los que han comprado un vehículo de este tipo en el último año, se sienten acosados. Las inspecciones, detenciones y multas se incrementan y, a veces, lo que antes era rutina viene a ser interpretado como una campaña de presiones sobre estos choferes privados que se mueven sobre tres ruedas.

«La semana pasada me pusieron una multa por ir contrario, en realidad era una zona de la ciudad que no conozco bien y el letrero del sentido de la calle estaba en mal estado, no se veía»

«La semana pasada me pusieron una multa por ir contrario, en realidad era una zona de la ciudad que no conozco bien y el letrero del sentido de la calle estaba en mal estado, no se veía», comenta otro conductor. «Pero como todos los días me paran por algo, sentí que aquello era demasiado. Me impusieron 60 pesos de multa y perdí 12 puntos del carné», lamenta.

«Pero lo más significativo fue cuando llegué a la oficina para pagar la multa, la mayoría eran choferes de triciclos, aquello parecía el club de las tres ruedas porque a quien no lo habían multado por una cosa lo habían multado por otra», cuenta.

Muchos de los modelos de triciclos que circulan en la Isla se ensamblan en la empresa Vehículos Eléctricos del Caribe (Vedca), que comenzó a operar el año pasado en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel. A los altos precios de venta, los propietarios deben sumar el consumo eléctrico que subió de costos a inicios de este año y la compra de las baterías cuando se necesita reemplazarlas.

«Si a eso se le agrega el parqueo seguro, porque estas moticos son muy perseguidas para robárselas, ya son cientos o miles de pesos cada mes para mantenerlas circulando», detalla Mauricio Limonta, dueño de uno de los modelos más populares que incluye una amplia zona de carga. «Cuando no nos dejan trabajar entonces todo son pérdidas».

Andy es otro de los tantos propietarios de triciclos eléctricos vendidos en dólares que ha terminado varias veces en el último mes en la cola para pagar una multa. «Todavía no es ni el mediodía y ya me ha parado la policía dos veces», explica a este diario. «Ahora, para colmo, me dicen que no puedo llevar personas al lado mío en la plaza que tiene delante mi triciclo y tampoco en los dos asientos de atrás».

«Me molesté y le dije que en lugar de estar persiguiendo a los triciclos lo que tenían que hacer era arreglar las calles que están en muy mal estado»

«Yo no compré esto en Panamá ni en México, lo pagué en una tienda del Estado en La Habana y tengo mujer y padres a los que quiero trasladar cuando me parezca», se queja. «No solo es cuando uno va acompañado, me han parado para revisarme qué llevo en una caja o en una jaba para que yo demuestre que no estoy haciendo de mensajero sin licencia».

Los triciclos son muy usados por los mensajeros privados para transportar productos, especialmente frutas, vegetales y viandas. Hasta hace poco solo se veían los de pedales, pero en los últimos meses las modalidades eléctricas le han imprimido velocidad y eficiencia a las entregas a domicilio de restaurantes y cafeterías privadas.

Andy cuenta con sorna su más reciente encuentro con un policía que, por enésima vez, le pidió los documentos aunque se trasladaba cumpliendo todo lo reglamentado. «Me molesté y le dije que en lugar de estar persiguiendo a los triciclos lo que tenían que hacer era arreglar las calles que están en muy mal estado».

El oficial no se quedó callado: «Agradece a los baches, que eso ayuda a regular la velocidad, así no vas tan rápido y es más si me sigues cuestionando te vas a enredar por desacato, así que vete antes de que me acuerde».

 

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