24/07/2021

Patria y Vida

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El régimen utiliza a ETECSA para intentar silenciar a los periodistas independientes

Cuba es un país «donde nadie quiere vivir», una nación «sin futuro», de la que los ciudadanos siguen escapando como pueden, incluso arriesgando sus vidas en el mar, afirmó este lunes el columnista Abraham Jiménez Enoa en la sección Post Opinión, del diario estadounidense The Washington Post.

«Cinco años después de que el entonces presidente Barack Obama derogara la ley de “pies secos, pies mojados” para intentar cortar el flujo migratorio ilegal de Cuba hacia Estados Unidos, los cubanos siguen lanzándose al mar en armatrostes para escapar de la dura realidad de la isla», subraya el periodista cubano.

Jiménez Enoa refiere cifras de la Guardia Costera de EEUU que evidencian que, en los primeros meses del 2021 la actividad migratoria desde la isla ha aumentado en un 80%, en comparación con años recientes.

El columnista del Post atribuye este aumento a que, «incluso sin un Castro en el poder, Cuba es hoy una nación sin futuro inmediato (…), una nación fallida que no le brinda esperanzas ni garantías a un pueblo que se agarra a la emigración como única salvación».

Según Jiménez Enoa, el responsable de que los cubanos emigren en desbandada, de forma ilegal, es el gobierno, que durante más de 6 décadas ha vivido subyugado bajo un sistema de partido único.

Una de las consecuencias de esa emigración es el envejecimiento de la población de la isla -afirma el periodista-, que en el año 2020 presentaba un 21.3% con una edad superior a los 60 años. «Cuba es un país de ancianos porque las y los jóvenes no quieren para sus vidas lo que ven hoy en las vidas de sus abuelos, de sus padres y madres: calamidad, escasez, sumisión», señaló.

El periodista cita proyecciones de las Naciones Unidas que indican que «entre 40,000 y 44,000 cubanos se seguirán largando anualmente de la isla durante los próximos años». Para el 2050, Cuba perderá un millón de sus 11 millones de ciudadanos a causa de la emigración.

Parte de los jóvenes que han decidido quedarse en el país y exigir al gobierno el respeto a sus derechos, como los integrantes del Movimiento San Isidro, han sido objeto de represión, y algunos hasta han terminado en prisión.

«Una sensación de ebullición por el cambio en Cuba se siente en las redes sociales, pero la dura realidad es que, como esa mecha comenzó verdaderamente a prenderse, tomar fuerza y hasta en algunas ocasiones salió a las calles con el Movimiento San Isidro a la cabeza, el régimen decidió apagarla de tajo, como ha apagado desde 1959 todo lo que le huele a peligro para su existencia», escribió el columnista en el Post.

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