19/07/2021

Patria y Vida

Noticias de Cuba y el mundo.

el pueblo cubano pidiendo libertad

Tras alentar la salida de la isla hacia Estados Unidos en cualquier tipo de embarcaci√≥n imaginable para aplacar los disturbios del verano caliente de 1994 que desembocaron en el llamado ‚ÄúMaleconazo‚ÄĚ de La Habana, Fidel Castro orden√≥ de inmediato mejorar en lo posible la vida de los residentes del barrio de Cayo Hueso, en pleno Centro Habana, que hab√≠an engrosado por centenares las filas de las protestas populares, in√©ditas hasta entonces, contra su poder absoluto.

La tarea fue asignada — bajo la supervisi√≥n del secretario ejecutivo del Consejo de Ministros, Carlos Lage–, al General de Divisi√≥n Rogelio Acevedo, que presid√≠a el Instituto Cubano de Aeron√°utica Civil y pod√≠a disponer en consecuencia, con alguna libertad, de las recaudaciones de Cubana de Aviaci√≥n. Confiando a un militar de experiencia log√≠stica se garantizaba el m√°s r√°pido cumplimiento de la compleja misi√≥n de reconstruir inmuebles destartalados, llevar agua a ca√Īer√≠as desahuciadas, reparar calles olvidadas, repartir algunos alimentos en escuelas, evitar apagones, y sobre todo pintar y repintar las viejas fachadas de un vecindario ‚Äúconflictivo‚ÄĚ. Mejor a√ļn, si Cubana de Aviaci√≥n, con una contabilidad indolente, pagaba los gastos, la ‚Äúreserva del Comandante‚ÄĚ no sufr√≠a p√©rdidas y pod√≠a emprender nuevos proyectos revolucionarios. Una operaci√≥n de apaciguamiento bajo el ojo avizor de la polic√≠a pol√≠tica, en el mejor estilo de c√≥mo se administraba la finca de los hermanos Castro.

Las im√°genes del pasado domingo 11, con cientos de cubanos protestando de nuevo frente al Hotel Deauville en pleno malec√≥n, dejan un falso sabor de deja vu a los iniciados en la realidad cubana. Porque casi tres d√©cadas despu√©s de aquel Maleconazo, el estado ruinoso de Cayo Hueso es el com√ļn de la capital; Cubana de Aviaci√≥n, con m√°s deudas y cat√°strofes que ingresos, es tambi√©n una ruina; Rogelio Acevedo no ostenta sus dos estrellas de general y se gana la vida como emprendedor autorizado, ofreciendo alojamiento de lujo a trav√©s de Aribnb; Carlos Lage evita ser reconocido en las calles de La Habana con una gorra hundida hasta las orejas y Fidel Castro‚Ķ bueno, ya se sabe‚Ķ

El mandatario se llama ahora Miguel D√≠az-Canel, fue elegido por Ra√ļl Castro por sus m√©ritos como ‚Äúsobreviviente‚ÄĚ en la carrera por la sucesi√≥n, y los acontecimientos en curso van confirmado la impresi√≥n generalizada de que es el peor error de su herencia.

Las apuestas sobre el futuro del r√©gimen est√°n abiertas. La propuesta de continuidad de los nuevos gobernantes tras la salida en bloque de la ‚Äúgeneraci√≥n hist√≥rica‚ÄĚ era desde su inicio imposible de aceptar para el com√ļn de los cubanos. Al agobio de la vida cotidiana el torpe equipo de reemplazo sum√≥ r√°pidamente una cadena de errores en nombre del reordenamiento tard√≠o de la econom√≠a, el caos monetario y la evidencia de que la c√ļpula militar reclama para s√≠, √°vidamente, todos los d√≥lares posibles.

La pandemia — tambi√©n manejada en t√©rminos pol√≠ticos al punto de rechazar vacunas extranjeras–, y el aplazamiento indefinido por la Administraci√≥n Biden del siempre esperado arreglo con Estados Unidos completaron la tormenta perfecta.

La magnitud del estallido a menos de cien días de la solemne instalación de Miguel Díaz-Canel en la silla de los Castro, sorprendió al régimen y al mundo y la opción ante este atolladero ha sido la violencia y la represión en lugar de la falsa paz social, habitual en una isla donde nunca pasaba nada.

Pero Miguel D√≠az-Canel, el sobreviviente, no tiene necesariamente los d√≠as contados pese a un estallido sin precedentes en las √ļltimas seis d√©cadas.

En un pa√≠s gobernado de hecho por una junta militar ‚Äď con o sin uniforme, mayor√≠a en el Bur√≥ Pol√≠tico del partido √ļnico‚ÄĒ es dif√≠cil imaginar un golpe de estado que sustituya al pusil√°nime presidente, como algunos vaticinan.

No es casual que dos d√≠as antes de abandonar formalmente la escena pol√≠tica Ra√ļl Castro diera su √ļltima vuelta de tuerca entregando el mando de las fuerzas armadas al General de Cuerpo de Ej√©rcito √Ālvaro L√≥pez Miera, el m√°s fiel y fan√°tico entre los de mayor rango, que enviar√≠a, sin remordimiento, los tanques a la calle.

Todo para que la caja chica de la Rep√ļblica siga a buen resguardo en manos de Luis Alberto Rodr√≠guez-Callejas, general adem√°s de pariente, que no parece dispuesto a invertir en planes de apaciguamiento.

Pese a las veladas amenazas de √©xodo masivo adelantadas ya por la canciller√≠a cubana, tampoco ser√≠a sensato esperar una intervenci√≥n de Estados Unidos, un pa√≠s en completa retirada de Afganist√°n pese al avance del Talib√°n y con Hait√≠ primero en la fila si de invasiones a pa√≠ses vecinos se trata. Y no es cuesti√≥n de dem√≥cratas o republicanos: hasta Donald Trump dej√≥ sobre la mesa ‚Äútodas las opciones‚ÄĚ conque amenaz√≥ a la Venezuela de Nicol√°s Maduro durante a√Īos.

D√≠az-Canel y su junta han escogido, sumando lecciones recientes de Bielorrusia, Siria, Corea del Norte, Venezuela o Nicaragua, el camino de mantener el poder a cualquier costo. Temeroso de sus propias palabras culp√≥ como de costumbre a Washington del estallido popular, intent√≥ desacreditar a los manifestantes, llam√≥ a la violencia en las calles ‚Äúsolo de los revolucionarios‚ÄĚ y desat√≥ una feroz ola represiva, reclamando una insolente legitimidad para un gobernante por el que nadie ha votado.

En el peor de los casos, Washington aplazar√° por alg√ļn tiempo cualquier t√≠mida apertura para la que ya se preparaba, Joseph Borrell reprochar√° en p√ļblico a La Habana algunos excesos y los cubanos, hastiados hasta el cansancio, seguir√°n enfrentados, tras sacudirse el miedo que sostiene el poder, a una dictadura encabezada por un sobreviviente, que definitivamente perdi√≥ la mascarilla.

[Artículo publicado por el medio digital chileno X-Ante y publicado en nuestra web con autorización expresa del autor]

Source link