31/07/2021

Patria y Vida

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Advertencia a Latinoamérica – 14ymedio

Aunque el aparato represivo ha controlado las calles de Cuba por ahora, el régimen enfrenta su bancarrota tanto económica como de legitimidad. Entre las consecuencias que merecen atención, están las implicaciones regionales. Es de suponer que el régimen cubano, acorralado, incrementará la subversión de las democracias de la región para distraer la atención internacional, ocupar a los Gobiernos en la defensa de sus propias democracias y chantajearlos con la amenaza de más violencia, así como para captar recursos con la expansión del «socialismo del siglo XXI» (castro-comunismo).

Desde sus inicios, en 1959, el régimen cubano ha financiado, entrenado y coordinado a incontables individuos, grupos, organizaciones y partidos políticos para subvertir el orden democrático en todo el hemisferio occidental y avanzar con sus planes imperialistas. Sus tácticas siempre han incluido un conjunto de metodologías asimétricas, como la lucha de guerrillas, la formación de cuadros para la movilización urbana y la penetración clandestina. A partir de 2019, la violencia coordinada desatada en la región ha neutralizado la acción colectiva contra el régimen de Venezuela y potenciado la expansión del modelo cubano-chavista.

Nuestro libro La intervención de Cuba en Venezuela: una ocupación estratégica con implicaciones globales (2019) describe lo anterior y detalla cómo trabaja Cuba.

Miles de agentes de la dictadura cubana promueven su agenda por todo el mundo

El libreto de Cuba aparece intacto una y otra vez en los medios de prensa y en boca de personalidades influyentes. Recientemente, intenta neutralizar el daño de las recientes protestas culpando a fuerzas externas por la falta de libertades y el bienestar en Cuba. Muchas personas de buena voluntad adoptan este relato sin darse cuenta, a menudo por carecer de información o conocimiento. Pero muchos son agentes preparados, con instrucciones precisas.

El comunicado que la cancillería de Ecuador sacó el 16 de julio parece escrito por el régimen cubano, aunque el presidente Lasso pronto corrigió la posición de su Gobierno para apoyar a los cubanos que piden libertad. Según el exoficial de la inteligencia cubana Enrique García, al momento de su deserción en enero de 1989, Cuba contaba con al menos cuatro agentes (reclutados clandestinamente) con rango de embajador en la cancillería de Ecuador. Nos preguntamos si algunos siguen en la cancillería o simplemente adoptan la retórica cubana por falta de criterio.

Es evidente que la mejor manera de defender la libertad de los cubanos y de todos los pueblos de la región es que la dictadura comunista cubana salga del poder.

Cuba tiene una penetración importante en las instituciones gubernamentales, legislativas y militares así como en los medios de comunicación, los círculos académicos y todo el espectro sociocultural y político de todos los países de la región. Hasta 1989, la única excepción era Paraguay, que no tenía relaciones diplomáticas con Cuba y había logrado contener a los cubanos.

Miles de espías y colaboradores de la dictadura cubana apuntalan por todo el mundo el gigantesco aparato de desinformación, propaganda e influencia del régimen. Se estima que sólo en Estados Unidos los servicios de inteligencia de Cuba tienen alrededor de 5.000 relaciones secretas.

Es evidente que la mejor manera de defender la libertad de los cubanos y de todos los pueblos de la región es que la dictadura comunista cubana salga del poder.

¿Cómo puede el Gobierno de Estados Unidos ayudar a los cubanos a obtener su libertad?

Muchos medios de comunicación, analistas y otros nos han preguntado cómo podría ayudarse al pueblo de Cuba a recuperar la libertad, y algunos miembros del Congreso de los Estados Unidos esperan sugerencias. Presentamos algunas:

1. Proporcionar o facilitar el acceso gratuito a internet para todos los cubanos.

Exigir una transición pacífica a la democracia y, si el Gobierno cubano se niega, tomar acciones multilaterales de creciente intensidad para presionar en esa dirección

2. Aplicar a los agentes del Estado cubano la Ley Magnitsky, que autoriza al Gobierno de Estados Unidos a sancionar a los violadores de derechos humanos, congelar sus activos y prohibirles el ingreso al país; emitir un comunicado público para anunciarlo y dedicar recursos gubernamentales a identificar a los perpetradores.

3. Invitar a Canadá y Brasil a codirigir un esfuerzo multilateral que incluya a las democracias del mundo para:

Canalizar la asistencia humanitaria y de todo tipo hacia Cuba de manera que solo llegue directamente al pueblo y a través de grupos, entidades, Iglesias e individuos independientes, sin mediación de entidad alguna del Estado cubano y prohibiendo ayudas a todas las entidades controladas por el Estado, incluidas ONG, así como a los miembros del Partido Comunista.

Exigir la liberación inmediata de TODOS los presos políticos en Cuba: los encarcelados antes, durante, y después de las protestas del 11 de julio así como los encarcelados por todas las causas políticas y las aberraciones jurídicas como la peligrosidad social predelictiva y los «delitos» económicos, como el sacrificio de ganado o la tenencia de alimentos, medicinas y productos básicos que solo vende el Estado.

Exigir una transición pacífica a la democracia y, si el Gobierno cubano se niega, tomar acciones multilaterales de creciente intensidad para presionar en esa dirección.

Alentar y ayudar a los líderes pro democráticos de Cuba a trazar juntos una hoja de ruta para una transición pacífica a la democracia.

Apoyar los esfuerzos por la democracia en Cuba, Venezuela y Nicaragua con medidas no bélicas

4. Mantener líneas abiertas de comunicación con potenciales reformistas dentro del Gobierno y las Fuerzas Armadas de Cuba para alentarlos a apoyar una transición democrática.

5. Liderar un esfuerzo dentro de organismos internacionales como la OEA y la ONU, a través de sus múltiples entidades, para responsabilizar al régimen cubano por sus violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

6. Priorizar los recursos de contrainteligencia para monitorear y contrarrestar las actividades de Cuba en EE UU.

7. Informar sobre la amenaza que representa Cuba a la seguridad nacional, regional y global y destinar más recursos a colaborar con los servicios de contrainteligencia de las democracias regionales para contrarrestar el trabajo de Cuba y sus abanderados.

8. Defender la seguridad regional, invocando el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca para:

Apoyar los esfuerzos por la democracia en Cuba, Venezuela y Nicaragua con medidas no bélicas.

Discutir medidas colectivas urgentes para contrarrestar la subversión regional de la democracia y el Estado de derecho por parte de Cuba y sus representantes o aliados.

Enviar un mensaje a Rusia, China, Irán y todos los actores externos de que ayudar en la represión de manifestantes pacíficos por la libertad en Cuba se considerará actos de agresión que tendrán consecuencias.

 

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